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domingo, agosto 25, 2013

El misterio de Urdiales

Imagen vía aplausos.es
Me descubro ante Diego Urdiales. Lección de torería la dada hoy en el coso de Vista Alegre ante un encastado y bravo Victorino que tuvo un espléndido pitón izquierdo, noble, humillado, con clase y con ese tranco de más que le faltó por el derecho y a toda la corrida en general. El toreo al natural clásico, profundo y templado de Urdiales llegó a los tendidos a pesar de la lluvia que hizo que la grada se llenara de plásticos multicolor. Al entrar a matar perdió pie y el toro le propinó un puntazo en el brazo izquierdo que no evitó que cortara una oreja ganada a pulso. Su segundo, el quinto de la tarde, fue un reservón muy mirón que no le doy opción alguna de lucimiento. Sin embargo, le tragó mucho y le realizó un macheteo de gran mérito que el respetable agradeció mediante una ovación. En tardes como hoy, nadie entiende por qué este chico de Arnedo no ha terminado de triunfar en su carrera como matador de toros. Es el misterio de Diego Urdiales. 

Una vez más, los asistentes a la plaza de toros de Bilbao no se aburrieron. Victorino Martín Andrés echó un gran toro, tres con malas ideas, uno encastado que desarrolló peligro y otro muy soso. En cuanto a la presentación, la corrida estuvo fue en el tipo, fue armónica y no tuvo exageraciones ni por exceso ni por defecto.

Antonio Ferrera no tuvo suerte en el sorteo pero hizo las cosas como debió. Consiguió el interés de los espectadores y aficionados hacia el primer toro mediante tres pares de banderillas majestuosos en los que el astado no ayudó, arrancándose del todo a escasos metros del ibicenco. A partir de ahí, inició una faena de muleta en la todo lo hizo correcto, aguantando las embestidas de un toro muy andarín, que no tuvo buenas ideas por el derecho y al que el recorrido por el izquierdo se le acabó en dos tandas. Su segundo, el cuarto de la tarde, tuvo también mucha clase por el pitón izquierdo, casta y nobleza. Antonio Ferrera lo vio claro y le realizó una faena trabajosa y de mucho esfuerzo, hasta que desarrolló un peligro que a punto estuvo de llevarse por delante al coleta hasta en tres ocasiones.

El Cid demostró hoy que está para retirarse. Cuántas tardes gloriosas nos ha dado a lo largo de su carrera y cuánto ha perdido de repente. Todo lo que ha perdido en temple y torería lo ha ganado en vulgaridad y ha desarrollado una capacidad asombrosa de dar pases sin decir nada. En el móvil ejemplar encargado de cerrar las Corridas Generales 2013 se le fue un pitón izquierdo que apuntó maneras durante toda la lidia. Lástima ver así al sevillano.

Seis toros de Victorino Martín para:
Antonio Ferrera (azul rey y oro): Ovación y ovación.
Diego Urdiales (verde esperanza y oro): Oreja y ovación tras aviso.
El Cid (azul rey y oro): Silencio y ovación.
Nubes y lluvia con un tercio de plaza.

sábado, agosto 24, 2013

Por torero

Floja corrida de Adelaida Rodríguez, de procedencia Lisardo Sánchez, en la octava de las Corridas Generales 2013. Por encima de todos destaca un monumental Alberto Aguilar que cortó una oreja al quinto tris por valiente, por dispuesto y por torero.

Cuando digo que la suerte de varas es la más bonita que hay en el toreo, es por días como hoy. Una tarde más, la cuadrilla del matador leonés Javier Castaño se lució en todos los aspectos. Sus banderilleros David Adalid y Fernando Sánchez recogieron ovaciones tras las banderillas de ambos primer y cuarto toro. El picador salmantino Tito Sandoval volvió a dar una lección sobre cómo torear a caballo logrando tres arrancadas del bravo cuarto. Para el primer puyazo, Castaño colocó a 'Forzudo' en el lugar habitual, justo detrás de la segunda raya; para el segundo, a media distancia; para el tercero, aprovechó que el toro se quedó plantado en los medios tras un quite de Alberto Aguilar y esperó pacientemente su arrancada. Un verdadero espectáculo que muchos toreros olvidan hoy en día por culpa de los ganaderos, cuyos toros están criados sola y exclusivamente para el tercio de muleta.

Valiente Alberto Aguilar, a quien le costo encontrar un toro con fuerza. El segundo toro mostró una falta de fuerza que le llevó de vuelta al corral. El coleta decidió correr turno y matar el quinto de la tarde, un manso que pasó sin embestir siempre con la cara arriba y ante el que Aguilar estuvo más acelerado que nunca aunque correcto. Salió en quinto lugar por la puerta de toriles el primer sobrero, muy abierto de sienes y serio por delante que, al igual que el segundo, evidenció una falta de fuerza que le salvó la vida. Y lo mismo pasó con el segundo sobrero, quinto bis, un ejemplar de Puerto de San Lorenzo que tuvo que salir por donde había entrado al hacer extraños con la mano derecha. Así pues, acabó en el coso de Vista Alegre un toro de la misma ganadería que el segundo sobrero que había dado 676 kilogramos en la báscula, ahí es nada. El quinto tris fue muy noble pero no aguantó todo ese peso durante mucho tiempo, así que Aguilar tuvo que aprovechar lo bueno que tenía, exprimir el noble y enclasado pitón izquierdo e inventar algo una vez el astado mostró su condición de desfondado. Bilbao premió el esfuerzo que hizo el torero madrileño con  una oreja.

Javier Castaño no pudo estar cómodo en ninguno de sus dos toros. El abreplaza fue un manso, mirón y reservón al que Javier se arrimó correspondiendo a esa moda que se está imponiendo cuando el rival es noble y soso. Todo apuntaba alto en el cuarto tras la lidia que se llevó a cabo, explicada previamente, pero el toro se vino abajo y no ayudó. Fue bravo y tuvo mucha fijeza, pero siempre llevó la cara a media altura y no tuvo fondo alguno. Tampoco se acopló Castaño que toreó a cinco metros.

David Mora no se encontró en ningún momento. Mostró disposición mediante quites, pero de eso no se torea. No encontró el temple en el tercero, un toro en el que el respetable no terminó de entrar por la lluvia, y tampoco se encontró a sí mismo en el último, 'Cara Blanquito', que fue un brusco muy noble al que David toreó siempre despegado y fuera de sitio.

Seis toros de Adelaida Rodríguez, de presentación justa, con hechuras disimuladas, muy de Lisardo por delante, abiertos de sienes aunque con poca cara.
Javier castaño (chenel y oro): Silencio, silencio.
Alberto Aguilar (sangre de toro y oro): Palmas, oreja.
David Mora (marfil y oro): Silencio con pitos, silencio con pitos.
Tarde nublada con algo de lluvia muy intermitente y media plaza escasa.

miércoles, agosto 21, 2013

El que vino, el que está y el que viene

Como no todo es siempre bueno o malo, y tras el petardo de las figuras de ayer, hoy nos entretuvimos en Vista Alegre ante una corrida intensa y con mucho que analizar. Destacan los tres matadores que hoy se enfrentaron a una corrida difícil de Alcurrucén: soberbio Ponce, solvente Perera y cogido Fortes.

Alcurrucén presentó una corrida de toros variada en todos los sentidos. En cuanto a la presentación, el cuarto estuvo muy justo por hechuras y el sexto por trapío; los cuatro toros restantes pasaron sin pena ni gloria. En lo que respecta al juego, la mayoría de ellos compartieron tres características: fueron muy sueltos y bruscos de salida, les costó humillar en la muleta y tuvieron poco recorrido en la misma. A pesar de estas pequeñas pegas, ninguno destacó por falta de fuerza.

Saúl Jiménez Fortes resultó corneado en el muslo derecho cuando finalizaba la lidia a su primero, el tercero en saltar al albero bilbaíno. Tras una faena de poso, seguridad y seriedad ante el complicado astado de exigente pitón izquierdo, le perdió la cara al toro y éste le buscó por la espalda para levantarlo sobre el pitón derecho, bajarlo y volverlo a levantar en lo que acabó en una cornada de dos trayectorias. Está estable en el hospital.

Enrique Ponce volvió a demostrar, un día más, que con poca materia y poco esfuerzo sigue estando por encima de todos (Morante y José Tomas aparte). El abreplaza fue un noble rebrincado que no terminó de humillar y ante el que Ponce abusó del pico sin opción. Pero su segundo, que se lidió en quinto lugar al correrse turno para que Perera matase al último, aunque tampoco tuvo ni humillación ni clase, fue muy distinto a ojos del de Chiva. Brindó al respetable y se inventó una faena de la nada ante un toro que, de no tener delante al matador que tuvo, se habría rajado. Consiguió varios derechazos toreando hacia dentro y cargando la suerte difíciles de repetir en lo que queda de feria y no toreó tanto con el pico de la franela como acostumbra. La faena fue claramente de una oreja de mucho peso, pero marró con los hierros y los pañuelos se pudieron contar con los dedos de una mano.

Firme y seguro estuvo Miguel Ángel Perera, que hoy dio un paso adelante. Le tocaron tres toros, el segundo de los cuales le pisó en el empeine derecho (un pisotón que, por cierto, de haber cargado la suerte habría evitado) y le lesionó. Salió cojeando a matar al sexto de la tarde. A pesar de los dos primeros adjetivos con los que describo la actuación de hoy del diestro extremeño, nunca llegó a adelantar la pierna que torea ni llevó el mando por completo. Además, se arrimó al cuarto toro como si no hubiese mañana cuando el cornúpeta estaba medio muerto y con la lengua fuera. Pero, al margen de esto, la firmeza con que metió en faena al complicado sexto es digna de mención.

Seis toros de Alcurrucén de correcta presentación salvo el cuarto y el sexto.
Enrique Ponce (sangre de toro y oro): Ovación, ovación tras aviso.
Miguel Ángel Perera (corinto y oro): Ovación, ovación, ovación tras aviso.
Saúl Jiménez Fortes (azul marino y oro): Cogido en su primero.
Tarde soleada. Se llenó media plaza.

martes, agosto 20, 2013

Las "figuras" nos engañan


Escandaloso el petardo del escalafón alto de la tauromaquia en Vista Alegre. El mano a mano entre El Juli y Manzanares resultó una mentira infame basada en toros descastados, sin fuerza ni fondo y de transmisión nula que puso la ganadería salmantina El Pilar, la cual debería ser castigada con varios años de ausencia.


Según cuentan, un mano a mano es una corrida de toros en la que se anuncian sólo dos toreros por estar en muy buen momento para ser vistos y comparados por el aficionado. Para ello, debe de haber una rivalidad basada en piques de quites o toros encastados con complicaciones en los que los matadores muestren sus recursos y el aficionado pueda proclamar un ganador y un perdedor. Explico esto para dejar claro el por qué de lo absurdo de este mano a mano ya de entrada. El Juli y José María Manzanares son amigos; tanto, que tientan juntos a menudo. ¿Qué rivalidad y qué piques va a haber entre ellos? Como prueba de lo que digo, ninguno de los dos ha realizado un quite a un toro que no fuese suyo.

Mas allá de los absurdo del planteamiento de este mano a mano, quiero denunciar que las figuras del toreo elijan las ganaderías que quieren torear. Se pasean por las ferias toreando todo aquello que tenga relación con Domecq o, simplemente, aquellas ganaderías cuyo toro medio sea muy noble pero muy descastado y manso. De esta manera, se ahorran las complicaciones que puedan poner las reses de otro tipo de ganaderías, más concretamente, de las llamadas "duras". Pienso que las figuras deberían demostrar que lo son tarde tras tarde. Quizá no jugarse el cuello todos los días, pero matar una de Adolfo Martín o de Miura al menos un par de veces al mes no les vendría nada mal y ayudaría a la fiesta a ganar en verdad.

Otro punto importante que hace que las figuras pierdan valor a mi modo de ver es su costumbre (y esto lo generalizo porque lo hacen todas) de descargar la suerte. Hoy los dos matadores torearon despegados y retrasando la pierna que torea, la contraria. Y esto no es cosa de un día, es más, en la crónica de ayer critiqué a El Juli por hacer esto.

Merece mención especial la manera de entrar a matar de Julián López. Resulta llamativo que una plaza como Bilbao no proteste la manía del diestro madrileño de pegar un salto en medio de la suerte para abandonar la cara del toro y clavar el estoque ya fuera de ella. La imagen de la izquierda corresponde a la corrida de ayer, pero al ser la suerte de entrar a matar muy personal y habitual en todos los toreros se entiende que hoy mató igual.





Las figuras, y en especial El Juli y Manzanares, que llevan ya unos cuantos mano a mano desastrosos juntos, deberían reflexionar sobre este tipo de corridas. Porque ellos son los primeros culpables y porque quien ha ido hoy por primera vez a los toros ya no vuelve, pero sobre todo porque cada tarde en que torean los dos solos le quitan una oportunidad a cualquier otro joven que la puede necesitar. Y no olvidemos que los que vienen por abajo son el futuro y, si no les abrimos las puertas, la fiesta de los toros tiene su final escrito.

Seis toros de El Pilar lavados de cara y justos de trapío salvo el quinto y de juego descastado, soso y borreguil.
Julián López "El Juli" (Nazareno y oro): Ovación, silencio y silencio.
José María Manzanares (Sangre de toro y oro): Palmas, silencio y silencio con pitos.
Tarde soleada con tres cuartos de plaza.

lunes, agosto 19, 2013

El listón de Matías

Cuenta la leyenda que Matías González, actual presidente de la plaza de toros de Bilbao, es un hombre exigente que siempre pone el listón de las orejas de la plaza de Vista Alegre muy alto. Sin embargo, a juzgar por lo visto hoy, los premios están en rebajas.
Imagen via @enekoandueza

Julián López "El Juli" cortó dos orejas al primero de su lote, el lidiado en segundo lugar, tras una faena de mentiras y más mentiras. Y no lo digo yo, lo dice la imagen que ven ustedes a la izquierda estas letras. Me gusta la palabra que he leído en la red social Twitter para describir lo que muestra esta instantánea: "destoreo". Están ustedes viendo a El Juli retrasando la pierna que torea, la contraria, es decir, descargando la suerte, a la par que encogiendo el cuerpo (sacando culo en lugar de meter riñones). Eso es mentir, eso es esconderse. Digan lo que digan, me llamen lo que me llamen, eso no es torear. O al menos no es el toreo que a mi me convirtió en apasionado de esto. Pero, a decir verdad, no sé qué es mas preocupante: que El Juli haga eso o que la afición bilbaína (muy sabia, según dicen) lo tolere. Y no sólo lo tolere, sino que lo premie.



En fin, ese es el espectáculo que ha dado El Juli en el segundo de la tarde, un ejemplar de Garcigrande al que se picó en una ocasión, de mejor entrada que salida, infinita repetición y extrema nobleza que rozó lo borreguil. En el quinto siguió sin erguir la figura y toreando en la periferia.

De destacar la faena de Enrique Ponce al cuarto de la tarde, un toro que no apuntó a nada bueno durante los dos primeros tercios pero que sacó el fondo necesario (en parte debido a que el del castoreño lo dejó crudo) para que el matador de Chivas hiciera un gran esfuerzo y le arrancara algunas embestidas en las que, y no todo podía ser bueno, abusó del pico. Si bien es cierto que todo habría parecido bueno después de lo que hizo con su primero: rendirse pronto con un toro complicado que tenía virtudes.

Alejandro Talavante sigue sin llegar en Bilbao, aunque parece que hoy dio un paso adelante. Quiso prolongar el calentón que llevaba el tendido tras las dos orejas de El Juli en el tercero con un inicio emocionante que hizo presagiar cosas buenas. Sin embargo, tras una faena de altibajos en la que no llegó a sentirse del todo cómodo falló con los aceros y su posible premio se quedó en una mera ovación. Sin torear se quedó el sexto, un toro complicado que demostró mucha humillación y obediencia pero ante el que, desde mi punto de vista, Talavante se quedó sin recursos.

Seis toros de Garcigrande: tercero, cuarto y quinto impresentables; primero brusco, segundo descastado con clase, tercero noble, cuarto profundo, quinto exigente y sexto desclasado humillador.
Enrique Ponce (azul turquesa y oro):  Silencio con leves pitos y oreja.
Julián López "El Juli" (negro y plata): Dos orejas, ovación.
Alejandro Talavante (verde esmeralda y oro): Ovación con vuelta al ruedo, silencio.
Tres cuartos de plaza de nuevo preocupantes. Tarde con más nubes que claros.

domingo, agosto 18, 2013

Nadie se aburrió

Variada y entretenida la corrida de La Quinta para abrir las Corridas Generales 2013, en Bilbao. Sobre todo entretenida. Más que divertida, eso desde luego. Según el cartel que elaboró la empresa, los toros de la ganadería de procedencia Santa Coloma los matarían el sevillano Manuel Escribano, quien poco a poco va entrando en carteles tras cortar dos premios a un Miura en la Feria de Abril, el siempre presente en Bilbao Luis Bolívar y un Rubén Pinar cuya presencia nadie supo justificar.

De destacar el tema de los puyazos, un tema recurrente pero que empieza a ser preocupante. Hasta hace poco, los picadores (o más bien los matadores, que son quienes ordenan a los del castoreño cómo y cuánto picar) tenían la decencia de pegar un primer puyazo y simplemente marcar al toro en el segundo, pero hoy, en los toros segundo y sexto, los dos puyazos han sido meros simulacros. Algunos parecen pensar que los dos primeros tercios son de adorno mientras se espera al tercero.

Manuel Escribano nació en Sevilla, pero cualquiera lo diría. El concepto que uno tiene de los toreros sevillanos es el que puede apreciar en Morante de la Puebla, El Cid o Daniel Luque. Todos estamos de acuerdo en que este tipo de toreros, nos gusten más o menos, buscan un toreo clásico, basado en el temple y en el gusto. Pues bien, el estilo de Manuel es completamente diferente. Aunque sin opciones en el primero, en el segundo de su lote demostró la poca capacidad que tiene de encontrar el temple y, por encima de todos sus defectos, de llevar el mando. A mí, personalmente, no me dijo nada y su oreja me pareció desmerecida.

Quien si me dijo muchas cosas, para bien o para mal, fue Luis Bolívar. El que fuera apoderado por Victorino Martín ha sabido llevar al toro de la corrida, el segundo. Potente, fiero, encastado y bravo el ejemplar de La Quinta al que Bolívar tapó y tragó, buscando el temple en ocasiones pero sin perder la concentración. Una vez lo hizo y el toro se encargó de recordarle lo que es el encaste Santa Coloma mediante una voltereta. Pero al colombiano le tocó aplicar eso de "una de cal y otra de arena" y tuvo que despachar como pudo al quinto, un astado complicado de corta embestida ante el que el diestro nacido en Panamá tuvo nulas opciones. Quizá podamos reprocharle que se echó muy encima en lugar de darle más distancia y otras mil cosas más, pero no vamos a llegar a ninguna parte.

Se puso de acuerdo con Escribano para pegar pases en lugar de torear Rubén Pinar, cuya presencia, comentaba en la introducción, nadie llega a entender, habiendo toreros como Joselito Adame o Antonio Nazaré sentados en el salón de casa. También al diestro de veintitrés años le tocó uno bueno y uno que no lo fue tanto: su primero, el tercero en saltar al coso bilbaíno, fue un soso descastado al que tampoco terminó de entender Rubén; su segundo, el encargado de cerrar la plaza de Vista Alegre, fue un ejemplar con clase, repetición y transmisión ante el que el albaceteño se mostró vulgar e incapaz de buscar el temple.

De la ganadería me quedo con segundo, por su extrema bravura y casta en parte debidas a los nulos puyazos, y sexto, por su clase y profundidad en la embestida.

Seis toros de La Quinta bien presentados, en la línea de la ganadería hoy en día, bajitos pero con cara, y de juego variado.
Manuel Escribano (turquesa y oro):  Silencio, oreja.
Luis Bolívar (sangre de toro y oro): Oreja, silencio.
Rubén Pinar (verde y oro): Aplausos, oreja.
Saludó Raúl Adrada, de la cuadrilla de Luis Bolívar, tras dos pares de banderillas magníficos al segundo de la tarde. Sol y un preocupante cuarto de entrada.