Dura e ingrata corrida de Victorino Martín para la penúltima del ciclo isidril en Las Ventas, Madrid. La casta puso las emociones a flor de piel e hizo de las faenas de muleta verdaderas luchas entre bestia y persona. Son estas luchas de igual a igual las que convierten a los toreros en verdaderos héroes, disminuyendo su condición de humanos a mínimos inalcanzables para la mayoría, por el mero hecho de plantarse ante esos toros y acabar con su vida. Madrid, en un alardeo de torismo mal entendido, pitó a los toreros al acabar sus faenas y repitió el comportamiento, maleducado en muchos casos, cuando los espadas abandonaban el coso venteño. De vergüenza.
Pero ni una cosa ni la otra. Recientemente, es decir, en las últimas décadas, la fiesta de los toros ha devaluado hacia el simple lucimiento del torero. Aquellos cuyo objetivo es éste se autodenominan "toreristas" y, como cabe esperar, quien vive de este mundo y está al servicio de los toreros tiene que tomar esta postura si no quiere verse en la calle. Quiero decir con esto que los comentarios que tachan a la complicada y áspera corrida de hoy son producto de las conveniencias de portales, radios o televisiones.
Pongámonos en el lugar de los así llamados "toreristas". Qué fácil les resulta a ellos criticar una corrida que pone dificultades a los matadores, porque para ellos todo lo que no permita su lucimiento es malo. Con esto, la ocasión que se les presentó hoy para dar palos a Victorino e hijo fue imposible de evitar, y cayeron en la trampa de manera insultante. A algunos, y pienso concretamente en los comentaristas de Canal + Toros, se les ve el plumero.
Puestos a criticar a mansalva a las corridas "duras" como la de hoy, ¿por qué no critican también las que no permiten lucimiento por falta de fuerza o simple ausencia total de bravura? La explicación, pienso, es muy sencilla. Las ganaderías que habitualmente crían toros para que los toreros "se sientan a gusto", "se expresen", y estas cosas que dicen ellos, son las que hoy en día mandan en esto y su concepto está muy cerca del de los toreros, porque estos criadores de toro bravo no son más que "toreristas". Criticar toros flojos por nobles, por muchas orejas que se corten ese día, resulta contraproducente por simples influencias y conveniencias. De nuevo las malditas conveniencias impiden que los periodistas taurinos digan lo que piensan.
Lo importante es que hoy, sea por lo que sea, nadie se aburrió, porque cuando el aburrimiento acecha una plaza de toros, cuando la verdad que debe haber en el ruedo no llega al tendido, algo se está haciendo muy mal. La emoción que da el peligro, creado por la casta, es la base de una fiesta que cada día pierde más todo esto, y sin lo cual podrá sobrevivir, pero ya no será la misma fiesta.
Lo dicho, ni una cosa ni la otra. Hoy Madrid ovacionó a los toros y pitó a los toreros, cuando ambos, desde mi parecer, estuvieron correctos. Los astados fueron fieros, tuvieron casta y no regalaron ni una embestida (esto se debe a que la casta sin recorrido, sin bravura, sin humillación, no hace embestir, solo hace moverse); los diestros, por su parte, anduvieron profesionales y aseados teniendo en cuenta el torrente de poder al que se enfrentaban. Antonio Ferrera y Alberto Aguilar se enfrentaron cuerpo a cuerpo a sus oponentes, mientras que a Uceda Leal se le fueron dos toros nobles y "facilones". Este segundo se ganó, con su ausencia de actitud y ganas, las pitos a la salida, pero se merece el mismo respeto que sus compañeros porque, aunque cometan errores y los aficionados tengamos derecho a valorarlos, se juegan la vida a diario por amor a su profesión. Y quien no esté dispuesto a respetarlos, por mí, que se vaya.
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viernes, junio 06, 2014
miércoles, junio 04, 2014
Patriotismo taurino
Presidió por última vez una corrida el Rey de España, Juan Carlos I, rodeado desde el anuncio de su abdicación el pasado lunes de nubes de informadores en busca de la noticia y la foto. La presencia de tan alto cargo en la plaza de toros de Madrid hacía casi obligatorio el brindis por parte de los toreros, salvo para Iván Fandiño, que decidió no brindarle ninguno de los dos toros ante el asombro de algunos aficionados que aprovecharon para hacer política y relacionar la tan dolida fiesta de los toros a la derecha y al patriotismo. Pésimo espectáculo con el que colaboramos con el antitaurinismo de los partidos de izquierdas. Luego hablamos de libertad de expresión y altura de miras.
Mala, pésima corrida de Alcurrucén, con toros muy variados: unos malos por nobles y sosos y otros por embestidas de corto recorrido y en constante busca de los tobillos, pero todos malos. No ayudó la presentación de los astados que enviaron los hermanos Lozano, pasable en conjunto pero muy floja en algunos casos concretos, como el del que abrió plaza. En detrimento de la verdad expuesta sobre el ruedo, brillaron por su ausencia las puntas de los pitones, que llevaron a imágenes como la que pueden ver a la derecha. Volvió a sorprender Madrid con apéndices muy baratas y poco propias de su categoría. Julián López "El Juli" cortó una oreja por una faena de pobre estilo, continuamente agachado y retorcido ante un oponente noble, soso y sin ninguna transmisión. Un toreo de cercanías ante el manso desfondado y una estocada entera en una suerte horripilante le valieron para que aparecieran cuatro pañuelos, suficientes para el presidente, que empleó también el suyo. Se mantuvo tan retorcido y antiestético en el cuarto, otro toro flojo que humillo y pasó sin decir nada. Como nota queda decir que Álvaro Núñez Benjumea, ganadero de Núñez del Cuvillo, empleó las redes sociales para decir "El mal rato que están pasando algunos por ver embestir un toro con clase y a Juli arrastrarle los vuelos...". Pues eso, ya ni el criador de toro bravo defiende el toro bravo.
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| Así mata a los toros El Juli |
El segundo toro de la tarde careció de fuerza y fue muy bronco, aunque dio a Fandiño tiempo para demostrar que la de hoy no era su tarde.
Frío Alejandro Talavante, que desaprovechó un tercero con tranco y prontitud para sobreponerse, más tarde, al complicado sexto, que siempre se volvió sobre las manos buscando hacer presa, y revelando con las miradas a su matador que no le importaba quién fuera la víctima. Persiste el problema con la espada del extremeño.
martes, junio 03, 2014
Rebajas predispuestas
Una tarde más, la Monumental de Las Ventas cierra sus puertas dejando atrás la muerte de seis toros bravos en una tarde marcada por el abaratamiento de las orejas, por otro lado tónica dominante de las últimas ferias, y el maltrato injusto hacia un torero que, en contra de las modas, se gana las corridas en la plaza y no en los despachos. La Puerta Grande de la figura del cartel, a mi parecer, no tuvo tanta importancia como un frío silencio al torero que más verdad expuso.
Todo sonaba bien: el único y personalísimo Antonio Ferrera, el siempre interesante y clásico Diego Urdiales y la figura del cartel, Miguel Ángel Perera, matando toros de un encaste distinto al habitual. Pero los 'adolfos', apodo habitual para los astados de Adolfo Martín, fallaron. La tónica dominante fue la falta de recorrido, las excesivas miradas al torero y la falta de entrega, de decisión, de empuje, de CASTA. Cuesta abajo de la ganadería proveniente de Victorino, con encaste Saltillo-Albaserrada, que no parece tener más remedio que una limpieza de toros y la adquisición de algún nuevo semental.
De falta de esta casta adoleció el quinto, segundo de la tarde para Diego Urdiales. El riojano se inventó una faena muy torera, muy clásica, pura y de verdad en la que ofreció el medio pecho y toreó hacia dentro, buscando enroscarse el toro en la cintura. Encontró algo que explotar por el pitón izquierdo por lo que instrumentó una faena al natural, pero en las últimas tandas volvió a la mano derecha y la faena cayó. Dos pinchazos y una estocada le arrebataron la oreja, a lo que el público de Madrid, para sorpresa de muchos, aplaudió al toro en el arrastre y silenció fríamente a su matador. Dijo sentirse "incomprendido" y se le vio visiblemente ofendido por la falta de respeto continua por parte de cierto sector del tendido, que parece ir a la plaza a vetar todas las faenas, silbando sin ton ni son.
El asesinato al segundo en el tercio de varas, en el que el picador, cuyo nombre confieso no conocer, se empleó con ahínco en dos puyazos traseros, le dejó sin opción alguna llegados al tercio de muleta.
Temple, firmeza y poder en la muleta de un Miguel Ángel Perera que abrió la Puerta Grande de Madrid por su faena al que cerró plaza, un toro que humilló y repitió con clase, franqueza y desesperante nobleza. Como otras tantas tardes, el extremeño volvió a demostrar gran firmeza, disposición y valor pero pecó de descargar la suerte, quitándole pureza al muletazo y restando verdad a su increíble faena, merecedora, a mi parecer y en contra del presidente, de una sola oreja. A menudo pienso que es una lástima que nos perdamos faenas históricas llenas de pureza y verdad por la manía de echar la pierna atrás, escondiendo la femoral.
Mucha actitud e infinita superioridad al tercero, muy mirón y reservón, que nunca se entregó ni embistió con opciones. Una vez demostrada la superioridad solo quedó matarlo.
Tarde discreta de Antonio Ferrera, quien, a mi parecer, fue superior a sus dos toros, los peores de la tarde. La faena al abreplaza fue de auténtico experto conocedor del toro de lidia, es decir, de maestro, de figura, si bien fue demasiado encimista con una res que pidió distancia. Dignidad y superioridad fue todo lo que pudo mostrar ante el cuarto, el más manso de la corrida que siempre midió mucho. Las banderillas a este último fueron infinitamente más lucidas que las del primero, pero la colocación no fue tan exquisita como en otras ocasiones.
Todo sonaba bien: el único y personalísimo Antonio Ferrera, el siempre interesante y clásico Diego Urdiales y la figura del cartel, Miguel Ángel Perera, matando toros de un encaste distinto al habitual. Pero los 'adolfos', apodo habitual para los astados de Adolfo Martín, fallaron. La tónica dominante fue la falta de recorrido, las excesivas miradas al torero y la falta de entrega, de decisión, de empuje, de CASTA. Cuesta abajo de la ganadería proveniente de Victorino, con encaste Saltillo-Albaserrada, que no parece tener más remedio que una limpieza de toros y la adquisición de algún nuevo semental.
De falta de esta casta adoleció el quinto, segundo de la tarde para Diego Urdiales. El riojano se inventó una faena muy torera, muy clásica, pura y de verdad en la que ofreció el medio pecho y toreó hacia dentro, buscando enroscarse el toro en la cintura. Encontró algo que explotar por el pitón izquierdo por lo que instrumentó una faena al natural, pero en las últimas tandas volvió a la mano derecha y la faena cayó. Dos pinchazos y una estocada le arrebataron la oreja, a lo que el público de Madrid, para sorpresa de muchos, aplaudió al toro en el arrastre y silenció fríamente a su matador. Dijo sentirse "incomprendido" y se le vio visiblemente ofendido por la falta de respeto continua por parte de cierto sector del tendido, que parece ir a la plaza a vetar todas las faenas, silbando sin ton ni son.
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| Sublime Diego Urdiales al natural |
El asesinato al segundo en el tercio de varas, en el que el picador, cuyo nombre confieso no conocer, se empleó con ahínco en dos puyazos traseros, le dejó sin opción alguna llegados al tercio de muleta.
Temple, firmeza y poder en la muleta de un Miguel Ángel Perera que abrió la Puerta Grande de Madrid por su faena al que cerró plaza, un toro que humilló y repitió con clase, franqueza y desesperante nobleza. Como otras tantas tardes, el extremeño volvió a demostrar gran firmeza, disposición y valor pero pecó de descargar la suerte, quitándole pureza al muletazo y restando verdad a su increíble faena, merecedora, a mi parecer y en contra del presidente, de una sola oreja. A menudo pienso que es una lástima que nos perdamos faenas históricas llenas de pureza y verdad por la manía de echar la pierna atrás, escondiendo la femoral.
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| Derechazo con el toro embarcado de Perera |
Mucha actitud e infinita superioridad al tercero, muy mirón y reservón, que nunca se entregó ni embistió con opciones. Una vez demostrada la superioridad solo quedó matarlo.
Tarde discreta de Antonio Ferrera, quien, a mi parecer, fue superior a sus dos toros, los peores de la tarde. La faena al abreplaza fue de auténtico experto conocedor del toro de lidia, es decir, de maestro, de figura, si bien fue demasiado encimista con una res que pidió distancia. Dignidad y superioridad fue todo lo que pudo mostrar ante el cuarto, el más manso de la corrida que siempre midió mucho. Las banderillas a este último fueron infinitamente más lucidas que las del primero, pero la colocación no fue tan exquisita como en otras ocasiones.
jueves, mayo 29, 2014
Corridas generales 2014
Ya han sido presentados los carteles de las Corridas Generales de la Semana Grande de Bilbao. Ha sido hoy mismo, como cabía esperar, en... Madrid. Coherencia al poder. ¡Viva la Junta!
Las fórmulas son las siguientes:
Sábado, 16 de agosto: Toros de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez para Andy Cartagena, Diego Ventura y Leonardo Hernández.
Domingo 17: Toros de Fuente Ymbro para Manuel Escribano, Alberto Aguilar y Jiménez Fortes.
Lunes 18: Toros de Alcurrucén para Paco Ureña, Joselito Adame y Juan del Álamo.
Martes 19: Toros de Victorino Martín, Carmen Lorenzo y Fermín Bohórquez para el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y toros de Victorino Martín, Alcurrucén y Victoriano del Río para Enrique Ponce.
Miércoles 20: Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla y José María Manzanares, mano a mano.
Jueves 21: Matinal. Novillos de El Freixo para los finalistas del Certamen Eres Torero.
Jueves 21: Toros de Garcigrande y Domingo Hernández para Enrique Ponce, El Juli y Miguel Ángel Perera.
Viernes 22: Matinal. Novillos de El Parralejo para José Garrido, que actuará como único espada.
Viernes 22. Toros de Jandilla para Juan José Padilla, Miguel Ángel Perera e Iván Fandiño.
Sábado 23: Toros de La Quinta para Antonio Ferrera, El Juli e Iván Fandiño.
Domingo 24: Toros de Victorino Martín para Diego Urdiales, El Cid y Luis Bolívar.
Como pueden comprobar, la feria deja mucho que desear en el elenco ganadero, si bien esto viene siendo costumbre ultimamente. Lo que menos importa en la feria del Toro es el Toro. Es decir, que Bilbao ya no es la feria del toro, ha pasado a ser una feria más. Importante, pero una más.
Tema novilladas: seis novillos para un único novillero me parecería una auténtica tontería de no ser por la novillada de la mañana anterior, en la que estarán los tres novilleros teóricamente más preparados. Sin embargo, craso error poner las dos novilladas por la mañana. Bastante poca afluencia habría por las tardes como para hacer eso. Miedo me da.
El toro número 50 de Enrique Ponce en Bilbao será un Victorino. Sin salir de las figuras, El Juli matará La Quinta junto a Fandiño (¡ya era hora!). Importante gesto por su parte matar junto a un torero mejor que él a quien el sistema trata como peor y más aún hacerlo saliendo de su encaste favorito. Que se convierta en habitual. Faltan Talavante y Castella, de los que solo echaremos de menos al primero. Del segundo ya sabemos que se cree José Tomás y por lo visto pide mucho dinero.
Mano a mano de figuras entre Morante y Manzanares sin intriga por la ausencia de competencia. Idea malísima que recuerda al Juli-Manzanares del año pasado. Entre esto y que es la única tarde de Morante...
Buena noticia la inclusión de Paco Ureña en la feria, aunque en ese mismo cartel me sobra Joselito Adame y más todavía los de Alcurrucén. Una sola tarde para Diego Urdiales y para Juan del Álamo da muestra de lo cerrado que está el sistema. Para el riojano es más de lo mismo, en cuanto al salmantino me da miedo el pavor que le van a ir cogiendo las figuras. Torear puro pasa factura con estas mafias.
Del Cid esprero que poco a poco vaya desapareciendo de los carteles. Su mano izquierda siempre estará ahí, pero salvo en la Feria de Otoño 2013 no la ha sacado en los últimos años. También sobra en la feria Padilla, que está más para retirarse que otra cosa. La superación y valor son indudables e innegables, pero no torea nada y se vale de su ojo para seguir entrando en ferias. Suena duro y cruel, y posiblemente lo sea, pero es así.
De los rejones no comentaré porque soy un ignorante, pero solo diré que llevo mucho tiempo viendo a Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez. Igual es cosa mía, no lo sé.
Probablemente queden muchas ideas fuera pero no puedo seguir si pretendo hacer esto breve. Imagino que en las discusiones sobre los carteles no podrá faltar el bajón ganadero en Bilbao, a todas luces principal pega a la Junta Administrativa.
Las fórmulas son las siguientes:
Sábado, 16 de agosto: Toros de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez para Andy Cartagena, Diego Ventura y Leonardo Hernández.
Domingo 17: Toros de Fuente Ymbro para Manuel Escribano, Alberto Aguilar y Jiménez Fortes.
Lunes 18: Toros de Alcurrucén para Paco Ureña, Joselito Adame y Juan del Álamo.
Martes 19: Toros de Victorino Martín, Carmen Lorenzo y Fermín Bohórquez para el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y toros de Victorino Martín, Alcurrucén y Victoriano del Río para Enrique Ponce.
Miércoles 20: Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla y José María Manzanares, mano a mano.
Jueves 21: Matinal. Novillos de El Freixo para los finalistas del Certamen Eres Torero.
Jueves 21: Toros de Garcigrande y Domingo Hernández para Enrique Ponce, El Juli y Miguel Ángel Perera.
Viernes 22: Matinal. Novillos de El Parralejo para José Garrido, que actuará como único espada.
Viernes 22. Toros de Jandilla para Juan José Padilla, Miguel Ángel Perera e Iván Fandiño.
Sábado 23: Toros de La Quinta para Antonio Ferrera, El Juli e Iván Fandiño.
Domingo 24: Toros de Victorino Martín para Diego Urdiales, El Cid y Luis Bolívar.
Como pueden comprobar, la feria deja mucho que desear en el elenco ganadero, si bien esto viene siendo costumbre ultimamente. Lo que menos importa en la feria del Toro es el Toro. Es decir, que Bilbao ya no es la feria del toro, ha pasado a ser una feria más. Importante, pero una más.
Tema novilladas: seis novillos para un único novillero me parecería una auténtica tontería de no ser por la novillada de la mañana anterior, en la que estarán los tres novilleros teóricamente más preparados. Sin embargo, craso error poner las dos novilladas por la mañana. Bastante poca afluencia habría por las tardes como para hacer eso. Miedo me da.
El toro número 50 de Enrique Ponce en Bilbao será un Victorino. Sin salir de las figuras, El Juli matará La Quinta junto a Fandiño (¡ya era hora!). Importante gesto por su parte matar junto a un torero mejor que él a quien el sistema trata como peor y más aún hacerlo saliendo de su encaste favorito. Que se convierta en habitual. Faltan Talavante y Castella, de los que solo echaremos de menos al primero. Del segundo ya sabemos que se cree José Tomás y por lo visto pide mucho dinero.
Mano a mano de figuras entre Morante y Manzanares sin intriga por la ausencia de competencia. Idea malísima que recuerda al Juli-Manzanares del año pasado. Entre esto y que es la única tarde de Morante...
Buena noticia la inclusión de Paco Ureña en la feria, aunque en ese mismo cartel me sobra Joselito Adame y más todavía los de Alcurrucén. Una sola tarde para Diego Urdiales y para Juan del Álamo da muestra de lo cerrado que está el sistema. Para el riojano es más de lo mismo, en cuanto al salmantino me da miedo el pavor que le van a ir cogiendo las figuras. Torear puro pasa factura con estas mafias.
Del Cid esprero que poco a poco vaya desapareciendo de los carteles. Su mano izquierda siempre estará ahí, pero salvo en la Feria de Otoño 2013 no la ha sacado en los últimos años. También sobra en la feria Padilla, que está más para retirarse que otra cosa. La superación y valor son indudables e innegables, pero no torea nada y se vale de su ojo para seguir entrando en ferias. Suena duro y cruel, y posiblemente lo sea, pero es así.
De los rejones no comentaré porque soy un ignorante, pero solo diré que llevo mucho tiempo viendo a Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez. Igual es cosa mía, no lo sé.
Probablemente queden muchas ideas fuera pero no puedo seguir si pretendo hacer esto breve. Imagino que en las discusiones sobre los carteles no podrá faltar el bajón ganadero en Bilbao, a todas luces principal pega a la Junta Administrativa.
miércoles, mayo 28, 2014
Campo charro
Hace unas semanas pasé unos días en el campo charro, donde visité las ganaderías de Barcial y Montalvo. Pasando los días se me ocurrió escribir para contar la experiencia, ya que merece la pena y pienso que hay que vivirla una vez en la vida para poder valorarla.
El primer pensamiento que me recorre acerca del campo y de la pasividad de los toros cuando se encuentran en él es que los antitaurinos deberían pasar un día viéndolo antes de ver una corrida en una plaza (suponiendo que la vean, porque esto también lo dudo). Te da otra dimensión de lo que es el toro, su especie, su origen, su morfología, su historia... Y todo para que, en un ritual casi sagrado de aproximadamente veinte minutos de duración, pelee por su vida ante un héroe que intenta arrebatársela. Claro que con los toros que salen hoy en día a los ruedos, que ni pelean por su vida ni ponen en gran peligro a quien está en frente, la fiesta de los toros parece más tortura y quien se enfrenta a la bestia más humano. Cómo ha devaluado el término "corrida de TOROS"...
Los pelajes de Barcial son muy singulares. Destaca la abundancia del blanco en los toros, ya sean luceros, bragados, meanos, salpicados o incluso berrendos. Montalvo se mueve más en castaños o simples negros listones.
El toro de lidia, el toro bravo, en su hábitat natural, es pasivo, tranquilo, lento, suave en general en sus movimientos. Sin embargo, entre ellos también tienen peleas. Voy a contar una cosilla que yo no sabía:
Resulta que los toros, en general, se mueven en grupos, y cada grupo tiene un líder. Según cuentan, de vez en cuando dos toros se encaran, se pelean, enganchan los pitones y uno de ellos, en un giro rápido de cuello, derriba al otro. Cuando esto ocurre, los amigos toros acuden a donde el toro que ha caído y, lejos de ayudarlo a levantarse, la toman con él y lo matan a pitonazo limpio. Pues bien, cuando un toro que cae consigue levantarse por algún motivo, habitualmente, se marcha a la otra punta del espacio que tienen habilitado para moverse y vive aislado toda su vida. En el campo le llaman el toro "abochornado", y es el que habitualmente coge a los ganaderos, mayorales, etc.
Otra de las discusiones frecuentes en el mundo de toro es la de las fundas. Personalmente estoy en contra de ellas, porque impiden que el pitón se rompa, pero también entorpecen su desarrollo y, según cuentan, le dan al toro una medida falsa de su pitón, de modo que cuando se las quitan piensa que es más largo y embiste a un cuerpo más lejos de lo que en realidad debería embestir si su intención fuera alcanzarlo. Cuestión de encastes y tradiciones: en Barcial, naturalmente, Jesús Cobaleda no emplea fundas. Montalvo, por contra, sí lo hace.
Agradezco desde aquí a un gran amigo que permitió visitar las ganaderías, si bien no mencionaré su nombre. Ya sabe él quién es.
| Barcial y sus pelajes característicos |
Los pelajes de Barcial son muy singulares. Destaca la abundancia del blanco en los toros, ya sean luceros, bragados, meanos, salpicados o incluso berrendos. Montalvo se mueve más en castaños o simples negros listones.
El toro de lidia, el toro bravo, en su hábitat natural, es pasivo, tranquilo, lento, suave en general en sus movimientos. Sin embargo, entre ellos también tienen peleas. Voy a contar una cosilla que yo no sabía:
| Montalvo |
Otra de las discusiones frecuentes en el mundo de toro es la de las fundas. Personalmente estoy en contra de ellas, porque impiden que el pitón se rompa, pero también entorpecen su desarrollo y, según cuentan, le dan al toro una medida falsa de su pitón, de modo que cuando se las quitan piensa que es más largo y embiste a un cuerpo más lejos de lo que en realidad debería embestir si su intención fuera alcanzarlo. Cuestión de encastes y tradiciones: en Barcial, naturalmente, Jesús Cobaleda no emplea fundas. Montalvo, por contra, sí lo hace.
Agradezco desde aquí a un gran amigo que permitió visitar las ganaderías, si bien no mencionaré su nombre. Ya sabe él quién es.
jueves, mayo 22, 2014
Lección de frescura
En una tarde marcada por el sol y el siempre complicado viento madrileño, cinco toros de Montalvo y uno de Núñez del Cuvillo que hizo de sobrero murieron hoy en la plaza de Las Ventas a manos de Finito de Córdoba, Morante de la Puebla y Alejandro Talavante.
Sospechosa ausencia de Manolo Molés en la retransmisión, ya que mediada ésta, hizo RT en la red social Twitter de todos los tweets de aquellos internautas que decían echarle de menos. Huele a veto desde lejos. Algunos acusan al apoderado de Alejandro Talavante, Curro Vázquez. La situación es más que grave: la libertad de expresión de los periodistas se ve mermada por los intereses de quienes se consideran importantes en esta Fiesta y que no hacen sino destruirla. El tráfico de influencias y el chantaje siguen su curso como mandamases de la fiesta en la que lo que menos importa es el toro. Son acusaciones graves que, insisto, no están demostradas, y por lo tanto su veracidad no se puede comprobar.
Corrida bajita, corta, sospechosa de pitones de Montalvo. El pasado martes, creo recordar, hubo lío en los corrales porque tan solo pasaron el reconocimiento cuatro de los toros embarcados. El resultado fue Montalvo mandando dos toros indignos de Madrid pero que la empresa aprobó, con la consecuente caída en picado de la presentación media de la corrida, que finalmente, bajo mi punto de vista, quedó suspendida. El paso por la barbería de los seis toros de hoy es más que obvio: ya ni afilan las puntas para disimular, prácticamente las dejan redondas. Han debido de estrenar cuchillas Gillette de las más potentes en la finca salmantina.
Lección de Talavante al natural ante el tercero de la tarde. Temple, verdad, pureza y profundidad ante un ejemplar de Montalvo al que le faltó fijeza pero tuvo esa transmisión tan importante, sumada a humillación, clase y buen tranco. Manso con boyantía al que le faltó un puyazo. La faena de Talavante llegó a un punto alto pero no terminó de romper, lo que le cerró la puerta a las dos orejas, y al fallar a espadas se quedó en ovación sin vuelta al ruedo tras cuatro pitos de "aficionados" del 7. En ese tendido, tan necesario para la fiesta, algunos han perdido ya la cabeza y solo van a pitar. Al sexto le buscó algo el extremeño pero no lo encontró y pasó a los hierros, con los que erró repetidamente. Definitivamente la tarde de hoy es un regreso al Talavante del principio, al que ilusionaba.
Petardo de los "artistas", en primer lugar de Morante. Lo intentó en el segundo pero, molesto por el incesante viento, tiró la toalla y demostró tener la hipoteca pagada. No se entregó el toro que se pegó al piso y se rajó muy pronto, ya en el tercio de banderillas. Lo primero que ocurrió en el quinto fue una verónica de José Antonio a la que el toro respondió parándose en seco, con lo que encerró a Morante entre el cornúpeta y las tablas. A raíz del percance la lidia se convirtió en un auténtico desastre: puyazos traseros a relance, banderillas con una mano y apuros y demasiados capotazos. Todo valía, total, es Morante. Ahorró gasto de árboles innecesario y arrancó la faena estoque en mano, lo que le valió para meter media estocada desde Cuenca y pasar al descabello. Bronca de Madrid que debió llegar a más. De no anunciarle en Otoño como castigo ni hablo; suena utópico. 5 temporadas y 25 toros sin tocar pelo en Madrid seguro que no dicen nada.
Más de lo mismo para Finito. Hipoteca pagada y demasiadas facilidades. El abreplaza fue muy noble y metió la cara abajo pero el viento sirvió de excusa. El cuarto bis, ejemplar bajito, montado, sospechoso de pitones y lavado de cara de Núñez del Cuvillo fue muy rebrincado por mal hecho y protestón por condición. Mal va Núñez si así se quiere recuperar y mal Fino si así quiere ir por España.
Sospechosa ausencia de Manolo Molés en la retransmisión, ya que mediada ésta, hizo RT en la red social Twitter de todos los tweets de aquellos internautas que decían echarle de menos. Huele a veto desde lejos. Algunos acusan al apoderado de Alejandro Talavante, Curro Vázquez. La situación es más que grave: la libertad de expresión de los periodistas se ve mermada por los intereses de quienes se consideran importantes en esta Fiesta y que no hacen sino destruirla. El tráfico de influencias y el chantaje siguen su curso como mandamases de la fiesta en la que lo que menos importa es el toro. Son acusaciones graves que, insisto, no están demostradas, y por lo tanto su veracidad no se puede comprobar.
Corrida bajita, corta, sospechosa de pitones de Montalvo. El pasado martes, creo recordar, hubo lío en los corrales porque tan solo pasaron el reconocimiento cuatro de los toros embarcados. El resultado fue Montalvo mandando dos toros indignos de Madrid pero que la empresa aprobó, con la consecuente caída en picado de la presentación media de la corrida, que finalmente, bajo mi punto de vista, quedó suspendida. El paso por la barbería de los seis toros de hoy es más que obvio: ya ni afilan las puntas para disimular, prácticamente las dejan redondas. Han debido de estrenar cuchillas Gillette de las más potentes en la finca salmantina.
Lección de Talavante al natural ante el tercero de la tarde. Temple, verdad, pureza y profundidad ante un ejemplar de Montalvo al que le faltó fijeza pero tuvo esa transmisión tan importante, sumada a humillación, clase y buen tranco. Manso con boyantía al que le faltó un puyazo. La faena de Talavante llegó a un punto alto pero no terminó de romper, lo que le cerró la puerta a las dos orejas, y al fallar a espadas se quedó en ovación sin vuelta al ruedo tras cuatro pitos de "aficionados" del 7. En ese tendido, tan necesario para la fiesta, algunos han perdido ya la cabeza y solo van a pitar. Al sexto le buscó algo el extremeño pero no lo encontró y pasó a los hierros, con los que erró repetidamente. Definitivamente la tarde de hoy es un regreso al Talavante del principio, al que ilusionaba.
Petardo de los "artistas", en primer lugar de Morante. Lo intentó en el segundo pero, molesto por el incesante viento, tiró la toalla y demostró tener la hipoteca pagada. No se entregó el toro que se pegó al piso y se rajó muy pronto, ya en el tercio de banderillas. Lo primero que ocurrió en el quinto fue una verónica de José Antonio a la que el toro respondió parándose en seco, con lo que encerró a Morante entre el cornúpeta y las tablas. A raíz del percance la lidia se convirtió en un auténtico desastre: puyazos traseros a relance, banderillas con una mano y apuros y demasiados capotazos. Todo valía, total, es Morante. Ahorró gasto de árboles innecesario y arrancó la faena estoque en mano, lo que le valió para meter media estocada desde Cuenca y pasar al descabello. Bronca de Madrid que debió llegar a más. De no anunciarle en Otoño como castigo ni hablo; suena utópico. 5 temporadas y 25 toros sin tocar pelo en Madrid seguro que no dicen nada.
Más de lo mismo para Finito. Hipoteca pagada y demasiadas facilidades. El abreplaza fue muy noble y metió la cara abajo pero el viento sirvió de excusa. El cuarto bis, ejemplar bajito, montado, sospechoso de pitones y lavado de cara de Núñez del Cuvillo fue muy rebrincado por mal hecho y protestón por condición. Mal va Núñez si así se quiere recuperar y mal Fino si así quiere ir por España.
domingo, mayo 18, 2014
Variedad de encastes
Dio de sí la corrida del segundo domingo de San Isidro, interesante que no buena, si bien al menos no hubo aburrimiento en los tendidos. Corrida desigual, con más de 100 kilos de diferencia entre unos toros y otros y hasta 18 meses, lo que hace dudar de si realmente Couto de Fornilhos tenía toros para Las Ventas (y sino miren el quinto novillo, digo toro). La corrida de la ganadería portuguesa, remendada por Gerardo Ortega a causa de una pelea nocturna entre dos toros que acabó con cornadas para ambos, no dio excesivo juego para el "lucimiento de los toreros", lo que muchos buscan hoy en día.
El lucimiento de los toreros. Qué concepto tan extraño cuando se refiere al enfrentamiento entre un héroe y una bestia, ¿no? En torno a dicho concepto gira la tauromaquia del siglo XXI, aquella en la que el toro da igual y la emoción sigue el orden inverso de la esperanza: es lo primero que se pierde. De esta manera se pierden los tipos de faena cuya finalidad es que el matador de toros se sobreponga a su adversario, y queriendo hacer bonita una pelea que por las condiciones del burel no puede ser bonita, se nos va un toro al que calificamos de malo y al que el adorable y taurinísimo equipo de Canal + Toros pide la muerte. Y es que hoy, a diferencia de los días de La Palmosilla, Victoriano del Rio o Jandilla, los medios taurinos no ocultan nada. Hoy no toca tapar.
Acompañó sin mando Sebastian Ritter en su primero, tercero de la tarde, y así lo pagó. Es el ejemplo vivo del párrafo anterior: el preciosismo del toreo, como Guardiola en cuanto al fútbol se refiere. La despaciosidad del toreo y los pases desmayados no siempre valen. A veces hay que adelantar la muleta, ofrecer la panza de la misma y, dando el medio pecho, enroscar al toro en la cadera para después vaciar su embestida por bajo, repito, por bajo. Pero solo a veces eh.
Arrimones meritorios para algunos en el sexto, junto al primero, los únicos dos ejemplares de Gerardo Ortega (de procedencia, adivinen, Domecq, tachááán). El toreo de cercanías, al igual que los recortadores, demuestra valor e incluye a un toro, pero no es toreo ni es nada. Los tiene mejor puestos que muchos toreros este joven de 22 años, pero al igual que Couto, no merecía Madrid. Demasiado verde.
Soberbio inicio de faena al cuarto de Paulita. Templados y artísticos doblones del diestro maño, que más allá de esto y pequeños detalles sueltos que dan muestra de su concepto clásico, poco pudo dejar. El primero de la tarde, ejemplar de Gerardo Ortega, no se movió. El cuarto también se paró muy pronto. Aunque no se pegó al piso, se pasó veinte minutos pasando, sin embestir y con poco que rascar. La gracia justa.
La tarde de Morenito de Aranda se puede resumir en una media, de esas que de ser hechas por otro dicen que "para el tiempo" y esas cosas. Lo demás, poco. El segundo lo dejó crudo, crudísimo en el caballo y lo pagó en el tercio de muleta: el toro apretó por dentro, pegando un cabezazo a mitad de viaje y fue imposible pararlo. La superioridad del animal dejó en evidencia a matador y picador, encargado de ahormar la embestida del astado. Previo salto de un, por cierto, cobarde espontáneo al ruedo, el quinto se paró desde el tercio de varas por una desastrosa lidia a la que el toro, andarín, no ayudó.
Detalles buenos y malos en una corrida que no debió ir a Madrid, pero a todos nos alegra ver un encaste distinto en el ciclo Isidril.
El lucimiento de los toreros. Qué concepto tan extraño cuando se refiere al enfrentamiento entre un héroe y una bestia, ¿no? En torno a dicho concepto gira la tauromaquia del siglo XXI, aquella en la que el toro da igual y la emoción sigue el orden inverso de la esperanza: es lo primero que se pierde. De esta manera se pierden los tipos de faena cuya finalidad es que el matador de toros se sobreponga a su adversario, y queriendo hacer bonita una pelea que por las condiciones del burel no puede ser bonita, se nos va un toro al que calificamos de malo y al que el adorable y taurinísimo equipo de Canal + Toros pide la muerte. Y es que hoy, a diferencia de los días de La Palmosilla, Victoriano del Rio o Jandilla, los medios taurinos no ocultan nada. Hoy no toca tapar.
Acompañó sin mando Sebastian Ritter en su primero, tercero de la tarde, y así lo pagó. Es el ejemplo vivo del párrafo anterior: el preciosismo del toreo, como Guardiola en cuanto al fútbol se refiere. La despaciosidad del toreo y los pases desmayados no siempre valen. A veces hay que adelantar la muleta, ofrecer la panza de la misma y, dando el medio pecho, enroscar al toro en la cadera para después vaciar su embestida por bajo, repito, por bajo. Pero solo a veces eh.
Arrimones meritorios para algunos en el sexto, junto al primero, los únicos dos ejemplares de Gerardo Ortega (de procedencia, adivinen, Domecq, tachááán). El toreo de cercanías, al igual que los recortadores, demuestra valor e incluye a un toro, pero no es toreo ni es nada. Los tiene mejor puestos que muchos toreros este joven de 22 años, pero al igual que Couto, no merecía Madrid. Demasiado verde.
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| Imagen de Aplausos: Derechazo de Paulita |
Soberbio inicio de faena al cuarto de Paulita. Templados y artísticos doblones del diestro maño, que más allá de esto y pequeños detalles sueltos que dan muestra de su concepto clásico, poco pudo dejar. El primero de la tarde, ejemplar de Gerardo Ortega, no se movió. El cuarto también se paró muy pronto. Aunque no se pegó al piso, se pasó veinte minutos pasando, sin embestir y con poco que rascar. La gracia justa.
La tarde de Morenito de Aranda se puede resumir en una media, de esas que de ser hechas por otro dicen que "para el tiempo" y esas cosas. Lo demás, poco. El segundo lo dejó crudo, crudísimo en el caballo y lo pagó en el tercio de muleta: el toro apretó por dentro, pegando un cabezazo a mitad de viaje y fue imposible pararlo. La superioridad del animal dejó en evidencia a matador y picador, encargado de ahormar la embestida del astado. Previo salto de un, por cierto, cobarde espontáneo al ruedo, el quinto se paró desde el tercio de varas por una desastrosa lidia a la que el toro, andarín, no ayudó.
Detalles buenos y malos en una corrida que no debió ir a Madrid, pero a todos nos alegra ver un encaste distinto en el ciclo Isidril.
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