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domingo, noviembre 13, 2011

El sueño semi-cumplido

Clase y valentía en su toreo... Esfuerzo, atrevimiento, lucha... A pesar de su estatura, es grande. Vida dura, muy dura... Hablamos, de quién sino, del torero riojano Diego Urdiales.

Diego Urdiales nació en Arnedo, el ultimo dia de Mayo de 1975, esto es, ahora mismo tiene 36 años. Su infancia fue complicada, y, como la de cualquier torero, muy diferente a la del resto de amigos y compañeros. Su madre falleció cuando él tenía 15 años en un accidente de coche.

En cuanto a su carrera profesional, Diego se formó en la escuela de tauromaquia de Arnedo, su lugar natal. Debutó con picadores cuatro años más tarde de hacerlo sin ellos, en 1992, en la misma plaza, en la de su pueblo. Tomó la alternativa en Dax (Francia) en 1998 y la confirmó en Las Ventas en el año 2001.

La pregunta que me hago yo sobre este chico es, ¿por qué no termina de triunfar? Y es una buena pregunta, creo. A pesar de tener clase, y sobre todo, mucha valentía, es un dato objetivo que Urdiales es un torero de "mitad de tabla", no es, para nada, un matador para carteles grandes. Ciertamente, a toreado en lugares importantes y con buenos carteles, pero, aún asi, sigue sin cuajar. Algunos se preguntarán, ¿será por su apoderado? ¿Puede tener algo que ver?

Pues bien, recientemente, Diego Urdiales rompió la relación de apoderamiento con Luis Miguel Villalpando, firmando hoy mismo con Santiago López, siendo el granadino el cuarto apoderado que trabaja para Diego Urdiales. "Intentaremos torear lo mejor y lo máximo que se pueda, empezando por Castellón, Valencia, Sevilla y Madrid y luego estoy seguro de que podremos seguir entrando en muchas ferias importantes. En cualquier caso, nunca hay que olvidar que en esta profesión la suerte es indispensable, aunque también soy de los que piensan que la suerte, a veces, hay que ir a buscarla", ha dicho Santiago.

Veremos la temporada que viene, la temporada del 2012, con un nuevo apoderado... Veremos... Yo, desde luego, le deseo toda la suerte del mundo a este joven con el sueño semi-cumplido.


Iñigo Martin Apoita,
Gracias